El ingrediente secreto…

Persigo la libertad, la busco, la necesito, la respiro. Me gusta flotar, volar, ser color. Si llega un temporal, me quedo pegada, no puedo salir, no puedo moverme, sufro, debo soltarme, no estoy bien, dejo de sonreír, no soy feliz. Me vuelvo sombra. No me gusto. Debo saltar. Me gusta estar bien. Me gusta gustarme. Mis alas se han humedecido, debo secarlas. Me ahogo. Busco salir a la superficie. Preparo el vuelo. Salto. Debo ser yo. Me gusta ser yo. Debo salir. Fluir. Brotar. No me gusta discutir, no me gusta pelear. Me lastimo las alas. Veo pláticas. olfateo conversaciones, detesto los reclamos. Me gusta construir. Me gusta que la gente esté dónde quiera estar y con quien quiera. Que las almas se acomoden como quieran. Que cada quien encuentre su punto. Que me dejen estar en el mío. Que sean felices. Que yo lo sea. Que, si no lo son, lo digan, lo acepten y vuelen. Que todos podamos tomar vuelo, ir y venir, con los suyos, yo con los míos; cuando puedan, cuando quieran; cuando pueda, cuando quiera. La libertad de amar a las personas sin ataduras, sin prohibiciones, sin razones, sin obligaciones; sin algo que no sea o deba ser. Amar por amar. Sin mendigar amor, sin buscarlo. Sin que lo exijan. Que se dé. Que se cultive.

Mi fragancia es floral, con notas de salida de lichi y fresa; con notas de corazón de magnolia, pimienta, jengibre, mandarina y jazmín; con notas de fondo de jazmín, almizcle y ámbar; con un ingrediente especial: notas cálidas especiadas de libertad; con acordes cítricos, afrutados y frescos de felicidad.

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