Siempre hay personas que no se suelen ver seguido, sabes que están, siempre están para ti, solo tienes que alzar el teléfono y si bien no sabes si podrán tomar la llamada, de seguro te la devolverán. Hoy es un fin de semana de reencuentro con esas personas mucho tiempo ausentes, es un fin de semana de fiesta y algarabía. Tantos recuerdos… el tiempo no se desaprovecha, pláticas, risas, comida, baile, canto y así sucesivamente hasta que el tiempo llega a su fin. Hay que partir. Eso es lo que preocupa, justo eso. Las despedidas que saben a incertidumbre. ¿Nos volveremos a ver? ¿tendremos esa suerte? ¿en cuánto tiempo? ¿en qué circunstancias?
Es día del trabajo, es domingo y pienso, ¿qué mejor trabajo deberíamos tener que darle seguimiento a nuestra gente, a los nuestros? ¿qué mejor trabajo que el decirle a la gente que los queremos?
Hace unos ayeres vi la película de “Left Luggage”,* fui con un gran amigo… Habíamos escuchado que la película daba un giro al final que calaba hasta al más valiente, posiblemente iba a ser buen momento para llorar, pensé dudosa. Llega un momento en que no a lo lejos, al unísono, gemidos y lloriqueos por doquier. La tristeza se vuelve parte de. Una película 4D. Se enciende la luz y no se puede abrir los ojos, el llanto y la pena de llorar frente a los otros; hemos limpiado los ojos; quien logra comprender el mensaje, que al parecer somos todos, sabrá que ya no es el mismo que cuando entró. Nos hemos transformado. El mensaje pareciera decir que debemos cambiar la cultura y dilapidar sin piedad la palabra “te quiero” a la gente que es parte de nuestra piel; al fin, las palabras no se gastan si se saben utilizar.
Tardé un tiempo en acostumbrarme a ella, al te quiero, más aun a utilizarla; es fácil decirla en una relación amorosa, pero en una amistosa no; se torna una palabra de declaración de amor que da miedo, el miedo provoca parálisis; miedo para quien lo dice y más para quien lo recibe; el receptor suele huir despavorido; el que la dice, por otro lado, aprende la lección y en un futuro a ser recatado en sus sentimientos.
La palabra en sí es una declaración de cariño, de amor; nos cuesta hacer declaraciones; es raro que lo que es más como seres humanos, nos hace sentir menos; al sumar restamos. La complejidad del ser humano.
Comencé a hacer mis experimentos con amigos open mind, al principio hasta ellos me veían de forma extraña, yo me sentía tan fuera de lugar, pero poco a poco, como todo y en todo, la práctica nos hace ser mejores y una palabra que al principio se decía sin el tono que conlleva el sentir, fue practicándose hasta que concepto y significado pudieron conciliarse. Ya puedo expresarla sin pena alguna.
Acostumbro hoy a decirle a todos los que conlleven ese sentir, que los quiero, pienso irremediablemente en esa película y me aferro al presente, porque el futuro no es un aliado seguro y muchas veces se torna traicionero. Esta fiesta, estos seres queridos, este fin de semana y después la inminente despedida. Final de la fiesta. Nos despedimos todos, nos abrazamos, unos lloramos, nos apretujamos. Y en mi aprendizaje me cuelgo de todos y cada uno de ellos y como Chaja con Simcha, los veo en el “hasta luego” y les digo que los Quiero, con “Q” mayúscula. Ese Te Quiero abarca el presente y todo el tiempo en que el tiempo nos separe en la distancia. Un Te quiero que les digo al oído por el ayer, por el hoy y también por miedo; el miedo a no decir esa palabra y que algo se le ocurra al futuro; por si el tiempo nos alcanza, por si no los vuelvo a ver o justo porque le grito al destino que a ellos que les digo Te Quiero es la promesa de que pronto los voy a ver; el “por si no te vuelvo a ver” es una frase que no invoco; pero siempre por las dudas, pienso que es una obligación: “Nunca te Vayas sin decir te Quiero” porque después de ese momento, de esa oportunidad, pueden ser y no ser muchas posibilidades que no queremos ni debemos pensar. Entonces pienso, si lo decimos muy posiblemente esas palabras se vuelven un talismán para pronto… muy pronto volvernos a ver.
*Left Luggage (Nunca te vayas sin decir te quiero). 1998. Basada en el libro de Carl Friedman Twee Koffers (Dos maletas llenas).