Día del niño en mi país y yo sin ser ya una niña, desde hace mucho tiempo, ya no hay celebración para mí. Muchos adultos este día acostumbran subir sus fotos cuando infantes a las redes sociales, creo que yo no tengo fotos o tengo muy pocas, ni me interesa verme de pequeña ni que me vean; todas las estampas de mi infancia están en mi mente. En este ejercicio conmemorativo pensemos, si pudiéramos regresar a ser niño, pensemos entre 5 a 10 años ¿tendríamos claro el día, el momento, el recuerdo en que quisieran regresar el tiempo? Sigamos en este ejercicio lo mismo de siempre, encontramos de pronto una lámpara que no sabíamos mágica, la limpiamos y en eso un genio regordete y simpático se nos aparece, se presenta, nos dice que, por ser el día del niño, se nos concederá un solo deseo, sí, te aclara, un deseo encaminado a viajar al pasado, sí a regresar el tiempo; las instrucciones son sencillas, el deseo refiere, insiste, a un recuerdo; pero ese genio de la lámpara tiene prisa y quiere que decidas pronto, porque si no decides pronto puedes perder tu única oportunidad, ¿cuál elegiría?… pienso.
Seguimos en este ejercicio del día del niño… estoy frente a ese genio mágico que tiene prisa y no parece amable, con la oportunidad de mi vida, de pronto llegan a mí varios recuerdos que como oleada de nostalgia se pelean por salir y querer ser (re)vividos, pero solo cuento con una oportunidad, una estampa; pienso en lo afortunada que fui sin lugar a dudas… una casa, comida, estudios, padres estupendos, hermanos, todo lo tuve, todas las oportunidades que la vida generosa te pudo ofrecer y que las tomaste; sí, todas fueron mías, para mí y para mis hermanos, así que recuerdos que haya que revivir y vivir, pueden ser muchos.
Y de pronto lo tengo claro y comienzo a pensar en cualquier noche, no importa cual, sobre todo, entre semana, cuando mi padre regresaba de trabajar, en la noche cansado, muy cansado, muy tarde; mi hermana y yo, en nuestro cuarto compartido, nos lo peleábamos para que nos contara un cuento que, por supuesto inventaba, aun con el cansancio seguía trabajando, ahora en historias, además yo entre sueños me daba cuenta que no era igual al contado en otra ocasión, lo corregía, él se defendía diciendo que era otro cuento. Pelearnos a nuestro padre para que nos ayudara a dormir con un cuento, con su voz, con su presencia. Ese es mi deseo, le digo al Genio ya desesperado, sí regresar y sin que nadie me vea grabar su voz, nuestra conversación, el cuento inventado; eso haría, eso quiero, tomar la foto del momento, escuchar mi voz, mi voz de pequeña, mi voz con sueño, verme como la que dejé de ser pero la que me ayudó a ser quien soy. Ver a mi hermana con la que antes si bien nos llevábamos solo era mi hermana, no la amiga en la que se ha convertido, vernos los tres, un padre y dos niñas, que de seguro se acostaron una vez que hubiéramos terminado nuestros deberes de escuela, con la esperanza del día de mañana reunirnos con nuestros amigos en la escuela, esa era nuestra vida de responsabilidad, solo estudiar y aprender, decía mi padre. Reconocer en ese viaje a los recuerdos mi casa, mi cuarto, mis cortinas, mi cama, mi librero; saber que al día siguiente tenía que ir a la escuela, posiblemente una tarea a presentar o incluso un examen, sería de seguro a lo más a lo que nos hubiéramos enfrentado. Tener el estómago satisfecho, de seguro antes hubo una cena preparada por mi madre con esas manos mágicas, acompañada de otras voces, mis hermanos. Vivir de nuevo ese momento y todas las circunstancias que la precedieron, grabar los sueños que tenía en esas noches. Si bien no es una fecha y hora precisa, el momento sí que lo es, el instante que fueron la suma de muchos momentos. Posiblemente darle las gracias a mi padre porque procuró que mi yo niña siempre fuera honrado y respetado; fuimos niños mis hermanos y yo cuando debimos serlo, ¡cuántos no lo han podido ser!, y nosotros lo fuimos. Disfrutamos nuestra edad. Nuestra casa. Nuestra familia. Nuestros padres. Nuestros hermanos. Nos disfrutamos todos. Nuestra infancia. Siendo niña no recuerdo que un día en especial fuera del día del niño. Siempre fue nuestro día. Siempre fue para mis padres y en mi casa, el eterno día del niño. Ese sería para mí un gran día. Posiblemente haría una pequeña trampa en mi deseo al genio. Mi día del niño ideal sería que cayera una tormenta y que cual Phil Connors (Bill Murray) ese recuerdo se convirtiera en un Groundhog Day y se repitiera día a día como antaño.*
*Atrapado en el Tiempo, 1993
Como dice Fito en «A lado del camino»: Me gusta regresarme del olvido para acordarme en sueños de mi casa
del chico que jugaba a la pelota… Me hiciste viajar al leerte, llegar a una de esas noches donde mi madre con una merienda hacia especial mi día sin importar que fuera 10, 20 o 30 de abril y regresar del viaje con lagrimas al punto final. ¡Hermosas letras! gracias por compartir.
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Gracias a ti por viajar conmigo!
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