Tipos de Trastornos de Ansiedad

por Michelle Becker31-10-2018

Catarsis

Como lo hemos hablado antes la ansiedad es un síntoma normal. Es lo que nos impulsa a hacer las cosas y nos pone en alerta cuando corremos peligro. Sin embargo, cuando esta empieza a interferir con nuestras actividades diarias o ya no la podemos manejar, es posible que se trate de un trastorno. 

Estos se dividen en varios tipos y estos son algunos:

Trastorno de Ansiedad Generalizada: se da cuando las personas sienten preocupación excesiva y persistente por más de 6 meses, en ocasiones por situaciones que no deberían de generar ansiedad. Este sentimiento puede llegar a ser difícil de controlar y es acompañado por síntomas físicos como sudoración, tensión muscular o palpitaciones. Por más de que el individuo sabe que su reacción es desproporcionada a los hechos, no lo puede evitar y esta situación puede llegar a interferir con sus actividades diarias.

Trastorno de pánico: A diferencia de la ansiedad generalizada, el trastorno de pánico se caracteriza por tener episodios cortos de miedo intenso que se presentan de manera constante. Estos se conocen como ataques de pánico y se dan sin ningún estímulo externo, es decir, sin que exista un peligro aparente. Pueden suceder en cualquier lugar y momento sin previo aviso.

Algunos de los síntomas de los ataques de pánico son: sudoración, adormecimiento de las extremidades, dolor en el pecho, palpitaciones y miedo a la muerte. Cabe mencionar, que nadie se muere por un ataque de pánico, aunque por la intensidad de los síntomas se puede llegar a pensar lo contrario. 

Quienes padecen este trastorno generalmente tienen miedo de sufrir otra crisis y evaden situaciones que creen que podrían suscitarlas de nuevo. También sienten preocupación por las implicaciones de los ataques (por ejemplo: volverse loco, perder el control, sufrir un infarto, etc).

Trastorno Obsesivo Compulsivo: se caracteriza por tener pensamientos indeseables, repetitivos y muchas veces irracionales. Estos se conocen como obsesiones y provocan que el individuo realice ciertos rituales o acciones, conocidas como compulsiones, que reducen el malestar. No realizarlas les puede generar mucha ansiedad.

Algunas de las obsesiones más comunes son:
Miedo a los gérmenes: en este caso la compulsión sería lavarse las manos
Duda patológica o necesidad de comprobación: la obsesión puede ser el miedo a que algo pase por no realizar una acción, por ejemplo: un incendio por no apagar la estufa o un robo por no cerrar bien la puerta. La compulsión sería corroborar varias veces que se cerró la puerta o se apagó la estufa. 
La necesidad de orden o simetría: acomodar las cosas de cierta forma específica o realizar actividades en un orden exacto. 


Fobia Social: es un miedo fuerte a ser juzgado por otros y a sentir vergüenza tanto en situaciones donde se tenga que actuar en público como en situaciones comunes y corrientes como comer o beber frente a otras personas. 

Esto puede llegar a ser tan fuerte que se vuelve difícil para quien lo padece cumplir con actividades de la vida diaria como ir al trabajo o a la escuela por el miedo irracional a ser humillados.  Muchas veces se puede confundir con la timidez, pero no todas las personas tímidas padecen fobia social.

Fobia Específica: se caracteriza por un fuerte miedo irracional a una situación u objeto en específico. Quienes la padecen hacen todo lo posible por evitar ese estímulo, situación que llega a interferir con su vida diaria. 
Hay algunas muy extrañas y otras más conocidas como la zoofobia (miedo a los animales), claustrofobia (miedo a espacios pequeños) o aerofobia (miedo a volar).

Trastorno de Estrés Post Traumático: Generalmente después de vivir experiencias traumáticas el cuerpo se recupera de manera natural. Este trastorno se da cuando al terminar el evento, el individuo sigue segregando los químicos y las hormonas de estrés impidiendo que su organismo regrese a la normalidad.  

Muchas veces se da después de guerras, accidentes, desastres naturales o agresiones sexuales y hace que las personas sientan miedo de que el evento vuelva a suceder o piensen que está pasando de nuevo. 

Otros síntomas son: pesadillas, explosiones de ira, sentimientos de soledad, preocupación o culpabilidad.

Agorafobia: es el miedo a estar en lugares abiertos o con mucha gente donde la persona se siente desprotegida. Muchas veces se da después de sufrir ataques de pánico, pues para no tener otro los individuos empiezan a evadir situaciones que sienten que los ponen en peligro, razón que los obliga a dejar de salir con multitudes o lugares donde no se sienten seguros.


En la mayoría de los casos, estos trastornos se pueden controlar con terapias y medicamentos, sin embargo es importante mencionar que no se puede diagnosticar con este artículo y que ante cualquier duda les sugerimos acudir a un profesional.