Tania Terrón

08-11-2018

Catarsis

Hola mi nombre es Tania Terrón y tengo 25 años. En mi infancia pasé por una situación traumante que a la fecha no he podido sanar y de la que aún me cuesta trabajo hablar (de nada sirve limpiar heridas por fuera, mientras por dentro sigue doliendo). Recuerdo que desde niña tenía ciertos síntomas como desesperación al estar sola, apego emocional excesivo con mis padres e intranquilidad pero nada serio como para detectar un trastorno.


A eso le sumo el divorcio de mis papás el cual me afectó por que fui la intermediaria entre los dos, y siempre me mantuve fuerte aunque por dentro me sentía mal, triste, sola e infeliz.
Cuando entré a la Universidad tuve cuatro episodios -digamos nivel 2 de la escala 5 que yo he construido con mi experiencia- los síntomas que tuve fueron miedo, mareo y ganas de salir corriendo, pero duro minutos y después de eso pararon las crisis. 


Hace ocho meses nació Valentina, mi hija y fue ahí cuando empezó la peor parte: 8 días después de su nacimiento a la 1 a.m me desperté desesperada, como si alguien me estuviera tratando de ahogar, no podía respirar bien, sentía un miedo horrible como si fuera a morirme, mi esposo se despertó asustado e hizo que pusiera mis muñecas sobre mi nuca para que pudiera respirar mejor y me decía tranquila, respira. Fui al baño esperando que al caminar se me pasará pero al verme en el espejo del baño me empecé a preguntar ¿Esto está pasando?, ¿Soy real?, ¡Me estoy volviendo loca!. Regresé a la habitación y veía a mi bebé con intención de que me tranquilizara pero no funcionó, y comenze a llorar tanto que me ganó el sueño. (Lo relacioné con la famosa depresión  postparto).


Estuve tranquila tres meses más, pero con miedo constante de que volviera a pasar. Después, un día saliendo con mi mamá me empezó un mareo horrible y ganas de volver el estómago, pero seguí caminando asumiendo que no era nada grave, al subirnos al coche sentía ganas de vomitar y me entró una desesperación horrible, le decía: "mamá me siento muy mal, regresemos", nos estacionamos y en ese momento con mi hija en brazos, mi cuerpo se empezó a dormir desde los dedos de los pies hasta las piernas, el estómago (en ese momento le pase a mi hija por que sabía que algo malo estaba pasando) el  cuello, la cara, los brazos y manos. Me quedé inmovilizada, me engarroté, no podía moverme y me costaba mucho trabajo respirar, le gritaba "mamá, no me puedo mover llévame al hospital" Me llevaron de inmediato a la Cruz Roja, mientras mi mamá me tomaba de la mano súper asustada. No podía ni caminar. Llegamos a la clínica, me tomaron el pulso, yo iba temblando. Me recostaron y me dijeron que efectivamente era un cuadro de ansiedad, me inyectaron Complejo B y después de 1 minuto de que se me había pasado, empecé a crearme ideas catastróficas y de inmediato una vino una segunda crisis. 


Después de eso tenía miedo constante a todas horas, me sentía fuera de sí, como si me saliera de mi cuerpo, mareo, entumecimiento del cuerpo, me daba miedo hasta dormir, al despertar era horrible, yo decía otra vez a sentirme mal. Me empecé a sentir ahogada, sin ganas de hacer nada, y me preguntaba ¿Para qué seguir? ¿De qué servirá despertar? Le empecé a tener menos paciencia a mi bebé y al mismo tiempo eso era lo que me atormentaba. Después fue el miedo a salir en coche, el miedo a pasar por lugares donde me había dado alguna crisis, y lo peor era salir en general, ya no quería ni ir a la tienda. Aún me da un poco de miedo salir sola, que algo le pase a mi hija o que me la arrebaten.

Hace 3 meses decidí buscar ayuda psicológica y aunque aún me pasan, trato de mantener una actitud positiva y de abrazar estás emociones. Es difícil, pero no imposible, mi motor es mi hija, la vida que tengo, el esposo más comprensivo y lo que queda por delante. Es horrible este miedo constante pero saber que no estoy sola me ayuda bastante. No sé avergüenzen de esta condición, infórmense, busquen ayuda y todo irá mejor.