Historia

10-08-2020

Catarsis

No negaré que escribir este artículo es difícil, pues para mi desde que nací he llevado una vida con ansiedad, sube y bajas, crisis, diferentes caminos de sanación y también intentar recapitular cada momento es todo un reto. 

Desde los 4 años mi cuerpo percibía ansiedad y lo reflejaba de diferentes maneras, en ese entonces por ejemplo, me daban ataques de ansiedad por el acomodo de mis dedos del pie (qué es totalmente normal) pero me daba taquicardia, sudoración, preocupación el sentir mis dedos muy pegados y como rutina tenía que ponerme algo que los separara, piedras, gomitas, lápices, incluso en la escuela si era necesario me quitaba los zapatos con tal de no sentir eso. 

Esa sensación me acompañó a partir de ese entonces hasta más o menos los 22 años, a partir de ahí y hasta ahora que tengo 26 esto disminuyó en un 90% sin embargo aún tengo altas y bajas, ataques de ansiedad o pánico etc. 

Cuándo me refiero a esta sensación es a ese agobio que me hacia temblar, esa desesperanza que no me dejaba valorar mi vida y esos pensamientos catastróficos que no me dejaban dormir. 

En ese entonces no existía la información que tenemos ahora, y la salud mental no era un tema del cual se hablara, por más que me sentía mal no encontraba ninguna solución pues iba al doctor y lo único que me decía era “eres una persona nerviosa” entonces pasé todos esos años sufriendo en silencio pensando que había nacido “nerviosa” y ese era mi destino. 

Pasé por crisis que me duraron meses donde el sufrimiento era extremo, donde la más mínima acción me daba ansiedad, cosas tan comunes como comer, tragar saliva, usar pantalones entubados, eran todo un reto y evidentemente con tal cantidad de ansiedad mi percepción de la realidad estaba muy alejada. 

Pasé días donde corrí al hospital pensando que me daría un paro cardíaco, me hice análisis de sangre por muchos meses seguidos pensando que tenía una enfermedad terminal, hice mi testamento varías veces porque según yo Dios me mandaba señales de que iba a morirme pronto, TODA mi vida había sentido ansiedad pero nunca le había dado un nombre, siempre se me manifestaba diferente y según yo eran preocupaciones normales en mi personalidad. 

Una de mis obsesiones más grandes que detonaban cantidades industriales de ansiedad , era el tema de ser extremadamente delgada, buscar siempre la perfección, contar calorías, hacer ejercicio hasta eliminarlas de mi cuerpo, no tener lonjas, controlar absolutamente todo lo que entraba a mi boca, tenerle miedo a comer etc, entonces a los 22 años me fui de viaje con mis mejores amigas con las famosas “pastillas de Brazil” (NUNCA EN SU VIDA TOMEN ESE VENENO O CUALQUIER OTRA COSA QUE PROMETA BAJARLES DE PESO) estas pastillas me detonaron mi primer ataque de pánico, había pasado años en ansiedad y con ataques de ansiedad pero nunca de pánico. 

Recuerdo ese momento con la sensación más desagradable de mi vida, en medio de un antro con mis amigas corrí al baño y me puse a rezar, y así me mantuve hasta que pude regresar a Puebla. Llegando sabia que algo me estaba pasando, no sabia que pero nunca me había sentido tan mal en mi vida y tanto tiempo seguido, deje de ir a la universidad esos días , deje de manejar, deje de ver gente, y me decidí a ir al psiquiatra, porque obvio sin información lo primero que me vino a la mente fue “me estoy volviendo loca”.

Mi primer psiquiatra fue un fracaso pero después de visitar a 7 por fin pude tener un diagnóstico y por fin toda mi vida había tenido una explicación. 

Todavía me acuerdo de las palabras de todos ellos: 

“Trastorno obsesivo compulsivo” “trastorno de depresión mayor” “trastorno de ansiedad generalizada” “bulimia compulsiva” 

Todo me hacía ruido en la cabeza y me había caído un bote de agua fría y un golpe enorme de realidad, llegue a mi casa a tirarme a llorar, me mude de ciudad , empecé a medicarme y también empecé a buscar mi camino de sanacion . 

Te mentiría si te digo que fue fácil, que lo encontré rápido, fueron años muy duros con muchísimas altas y bajas, con mucha desesperación por respuestas, busque todas las corrientes posibles que pudieran curarme, psicólogos , psiquiatras , ejercicios, meditación, nutriólogos, homeópatas, acupuntura, coaches.... 

Y poco a poco fui entendiendo todo lo que se ahora, mis demonios y muchas heridas de mi infancia habían estado ganando esta batalla, mis máscaras queriendo complacer a todos menos a mi me habían jugado chueco, temas superficiales como el peso, la perfección, el miedo a no pertenecer me abrieron los ojos de que mi cuerpo había buscado miles de maneras de llamar mi atención porque definitivamente era momento de poner todo en orden y por fin de SANAR. 

Y fue entonces cuando hice catarsis, corrí de todo lo conocido, huí lejos, me fui primero de mi ciudad y después de mi país, esas respuestas no las podía conseguir cerca de mi entorno (según yo) y es en ese momento necesitaba estar lo más lejos posible de mi pasado, de mis heridas, de mis traumas, necesitaba recordar quien era la verdadera Victoria, quien era la Victoria sin ansiedad, sin miedos, sin presiones, y por supuesto quien era antes de que me exigieran quien debía ser. 

Gracias a Dios pude recolectar casi todas mis respuestas, pude hacer las pases con mi cuerpo y conmigo misma, pude entender qué tal vez mi condición teniendo ansiedad sería permanente pero eso no era sinónimo de sufrimiento, pude regresar a mi país y poco a poco regresé a serme leal solo a mi, a saber escuchar a mi cuerpo, a entender mi ansiedad como señales de que algo necesita de mi atención, y a dedicarme a ser feliz y a recuperar todo ese tiempo perdido donde todas mis bendiciones se veían nubladas por mi sufrimiento. 

Hoy valoro tanto estar viva, valoro tanto respirar, valoro tanto mi vida y la persona que soy, pasé tanto tiempo en mi imaginación sufriendo, odiándome, y ahora cada día es un gozo, cada día es un recuerdo de que pude superar mis demonios, aunque repito esto es de altas y bajas. 

Ahora el tema de salud mental es más conocido aunque tenemos un enorme camino por recorrer pero ahora entiendo que es y siempre será una prioridad en mi vida, porque es igual de importante que tu salud física y al igual que esta necesita de mantenimiento. 

Quiero decirte que la sanacion no es lineal, a veces se sufre , a veces se está hasta arriba o hasta abajo pero cada paso de este camino vale totalmente la pena y quiero decirte, si me estás leyendo y te identificas que tú también sanarás, también encontrarás respuestas y también entenderás lo maravilloso que es vivir y la pérdida de tiempo que es sufrir. 

Confía en tu camino y confía en tu CATARSIS.