El Amor en tiempos de ansiedad

07-10-2019

Catarsis

El amor, la mas poderosa y mas grande arma que existe en el mundo, tiene un juego gigantesco en trastornos de ansiedad, hablamos de todos los tipos de amor, con amigos, papás, hermanos, pareja etc. A pesar de que tiene muchísimo que ver la genética de tu familia, si existen personas en tu árbol genealógico con trastornos de ansiedad etc, el amor que recibes de niño tiene un gran peso en tu futuro, a veces la falta de cariño (OJO, no quiere decir que tus padres lo hayan hecho a propósito) nos hace convertirnos en personas desconfiadas y con mucho miedo a dar o recibir amor. Cuando somos niños, sentimos mucho dolor en cosas cotidianas que no podemos entender por nuestra edad, y aunque no tengan ningúna mala intención, nos lastiman y nos marcan, dejando una herida abierta con una creencia falsa que tardamos años en cerrar, por ejemplo, un niño al ver a sus papás lo único que quiere recibir de ellos es atención, amor y cariño , y cuando sus papás se van a trabajar, no es capaz de reconocer que sus padres deben de irse para poder realizar sus tareas laborales y conseguir dinero para brindarle un buen futuro, entonces hace que el niño perciba que sus papás lo están abandonando y a pesar de que cuando crecemos entendemos la realidad, esa herida sigue abierta. 

Estas heridas, hacen que sintamos ansiedad con “amenazas” que nos imaginamos, cuando nos despedimos de alguien, cuando alguien de nuestra familia va al trabajo, cuando algún amigo se olvida de despedirse de ti etc, estas acciones normales nos recuerdan a esa sensación de abandono y por lo tanto al sentirnos bajo una amenaza, comenzamos a desarrollar un perfil de autodefensa con cantidades gigantescas de ansiedad que a veces hasta se convierten en un ataque y no sabemos la raíz de esto. 

Un libro que me ayudó muchísimo a entender esto, fue “Transforma las heridas de tu infancia” de Anamar Orihuela, una psicoterapeuta que nos explica como podemos dejar de buscar culpables y ser adultos responsables con estos malos recuerdos de nuestra infancia para poder salir adelante y sanarnos.

Cuando yo decidí ponerle un alto a esta ansiedad injustificada, fue cuando empece a cuestionarme el tener una pareja, al vivir el divorcio de mis papás a los 4 años, para mi era normal el panorama de una familia sin una figura paterna, jugaba barbies con mamás solteras, siempre mencionaba que yo jamás me casaría porque prefería el éxito profesional a tener una familia, y me casé con ideas que no me correspondían negándome ciegamente a JAMAS tener una pareja, sumándole a esto que me daba terror compartir mi vida con alguien, contarle mis secretos, mostrarle mi talón de aquiles aceptando que tengo TOC, que me dan ataques de pánico y de ansiedad, que repito mucho las cosas, que tengo muchos miedo irracionales y que toda mi vida tendré esto, con subidas y bajadas pero siempre estará conmigo. 

El simple hecho de pensar que al relacionarme con alguien en pareja me obligaba a casi darle un manual de mi persona, explicándole mi situación, lo que era tener TOC, que hacer en caso de un ataque etc, me hacia echarme para atrás y no tener ni el mas mínimo intento de conocer a alguien, negándome a cualquier oportunidad o posibilidad de salir con alguien. 

Conforme fui creciendo mis ideas fueron cada vez más fuertes, mi imagen a futuro era de una mujer soltera sin hijos y con muchos éxitos profesionales, simplemente el tema de pareja no figuraba para nada en mi vida, pero entonces la vida se  atravesó en mis planes y ahora estoy meses a casarme…

Fue un proceso tan complejo, he tenido muchos logros a lo largo de mi vida, pero definitivamente casarme será siempre el más grande, porque logré vencer una barrera llena de inseguridades y miedo que me privaban de vivir la oportunidad de enamorarme. Sin duda fue difícil, todos los días era una lucha interna, todos los días me cuestionaba si mejor debía de parar esta aventura y ahorrarme superar todos mis temas y así seguir en un caparazón donde nadie me pudiera lastimar o conocer realmente. 

A veces inmersos en nuestros pensamientos, creemos que jamás habrá alguien que nos acepte con todo nuestro paquete, pensamos que nos juzgarán por tener un trastorno de ansiedad, que nunca podremos tener una relación estable, pero ¿por que no mereceríamos ser felices? ¿por que no podríamos enfrentarnos a nuestros demonios y arriesgarnos? , aunque nos parezca imposible, existe una persona mágica por ahí escondida, esperando a encontrarnos y hacer de nuestras batallas, las suyas y te aseguro que cuando encuentres a esta persona, sabrás que es la correcta.

No puedo contar cuantas veces Ramón me prestó su hombro en ataques de ansiedad, cuantas veces se quedo despierto conmigo tranquilizándome, cuantas veces dejó sus actividades por ir a abrazarme cuando lo necesitaba, las veces que me acompañó a mis doctores, las veces que me hizo ver la realidad, las veces que me llevó al hospital en mis ataques de pánico, pero lo más preciado fue cuando decidió que mi batalla también era suya. 

Han sido muchos meses de luchar juntos, de altas y bajas pero mucho avance, el poder abrirme con una persona de esta manera me permitió ver la vida con otros ojos y sanar muchas partes de mi ansiedad,  a veces me dio pena, a veces me quise dar por vencida, a veces quise llorar por semanas y ni una de esas Ramón me dejó sola, y entendí que hay ángeles disfrazados de personas, que una persona con un trastorno de ansiedad merece vivir enamorada y tener una relación feliz y bonita. 

Se que suena difícil, imposible, y hasta peligroso pero deseo con todas mis fuerzas que te des la oportunidad de sentir, de enamorarte, de compartir tu felicidad con alguien más, deseo con toda el ama que encuentres un “Ramón” o una “Ramona”  que te acompañe en buenas y malas, que no se asuste con un medicamento, que te de la mano cuando necesites, que jamás te juzgue ni minimice tus sensaciones, que te haga entender que aunque sea difícil saldrás adelante. 

Gracias mi amor, por acompañarme en esta lucha diaria, por contestar mis 242342 preguntas, por dejarme contarte las calorías que consumo cada hora, por escuchar mis miles de síntomas cuando soy hipocondriaca, por contestar todas mis dudas, por cambiar las películas cuando hay sangre y me da ansiedad, por tenerme paciencia en mis ataques, por entender mis heridas y ayudarme a sanarlas, pero lo más importante gracias por querer luchar conmigo y jamás juzgarme, eres sin duda el regalo más bonito que Dios me pudo dar, después de conocerte no me queda duda que si, si hay personas mágicas.